Consejos para conseguir una hipoteca más rápido

Tener lista toda la documentación personal es clave para agilizar las gestiones. Antes de dar el paso, es esencial hacer cálculos para analizar nuestra capacidad de endeudamiento

Imagina que has encontrado una casa en venta que cumple todas tus necesidades: está situada donde quieres, tiene un precio ajustado a tu presupuesto y tanto su tamaño como su distribución encajan con tus intereses. Ahora que ya has escogido la vivienda de tus sueños, llega el momento de pedir financiación al banco. Solicitar una hipoteca es un trámite capaz de acabar con la paciencia de la persona más serena. A la cantidad de papeleo que exige un proceso de este tipo se le suma una terminología que puede resultar difícil de entender para el común de los mortales.

Analiza tu capacidad de endeudamiento

Es el momento de sentarse y hacer un balance de gastos e ingresos con seriedad. La mayoría de expertos e instituciones, incluido el Banco de España, recomienda no destinar más del 30%-35% al pago de la hipoteca, pero este porcentaje puede subir o bajar en función de tus otros gastos, ya sean préstamos personales, responsabilidades familiares o, incluso, tu propio estilo de vida. 

Tener el ahorro previo suficiente

Actualmente, los bancos suelen financiar hasta el 80% del valor de tasación del inmueble. Esto significa que deberás tener ahorrado el otro 20% restante del que la entidad financiera no se va a hacer cargo. 

No te olvides de los gastos adicionales

Notaría, Registro de la Propiedad, gestoría… Son costes añadidos a la hipoteca para los que el banco te pedirá una provisión de fondos y para los que hay que contar con dinero en efectivo. 

Impuestos ligados a la operación

Por otro lado, debes enfrentarte a una serie de impuestos derivados tanto de las escrituras de compraventa como de la hipoteca. En el caso de la segunda mano, se aplica el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), que depende de la autonomía donde se sitúe la casa, en la Comunidad de Madrid es el 6% del valor de la escrituración. Si el piso es nuevo, entonces tendrás que liquidar el IVA, que supone el 10%. Otro impuesto importante es el de Actos Jurídicos Documentados (AJD) que grava los documentos notariales y que va del 0,5% al 1,5% del valor hipotecado.

No te conformes con la primera oferta

Lo más habitual es acudir a nuestro banco de siempre y preguntar por la oferta hipotecaria de la que disponen. Sería lógico pensar que, si eres un cliente con una cuenta activa en esa sucursal desde hace muchos años, van a hacerte una oferta a medida y prácticamente irrechazable, y por supuesto, no te pondrán ninguna pega. Lo cierto es que, a no ser que tengas un patrimonio importante y unos ingresos altos, seguramente te propongan las mismas condiciones que a un recién llegado. Es por ello que se recomienda acudir a otros bancos, dado que la competencia es enorme en estos momentos y las entidades están deseando captar nuevos clientes.

Ojo con las vinculaciones

Las ofertas con un tipo de interés bajo suelen tener gato encerrado. La mayoría de los bancos mantienen estas condiciones si contratas una serie de productos tales como la domiciliación de la nómina y de un determinado número de recibos, tarjetas de crédito con gasto mínimo anual, plan de pensiones, seguros de vida y hogar, etc. En el momento en el que rechazas alguna de estas vinculaciones, el tipo de interés sube. Pídele a tu banco diferentes cuadros de amortización en función del número de vinculaciones. En el caso de los seguros, asegúrate del tiempo que debes tenerlos en vigor para mantener un tipo de interés atractivo, dado que hay bancos que fijan uno o varios años y después te puedes desprender de estas pólizas sin penalización.

No pierdas de vista las comisiones

Otro de los modos que tienen los bancos de encarecer las hipotecas es con la aplicación de diferentes comisiones. En un primer momento, pueden aplicarte recargos por estudio o apertura, y más adelante por amortización parcial o total. Por otro lado, en caso de retrasos en el pago, se aplicarían intereses de demora. Hay otras comisiones menos conocidas como la compensación por riesgo de tipos de interés que suelen incluir las hipotecas fijas. 

¿Fija o variable?

Es una de las grandes preguntas a las que te tendrás que enfrentar. El Euríbor está en mínimos históricos, pero todo el mundo recuerda el máximo histórico mensual alcanzado en julio de 2008 (5,393%). Se trata de un índice de referencia variable y en los 25-30 años que suele durar una hipoteca pueden pasar muchas cosas. La hipoteca fija está ganando adeptos porque la cuota no varía. Deberás meditarlo.

TEN TODA LA DOCUMENTACIÓN PREPARADA

Con el fin de agilizar el proceso, no está de más que acudas a las sucursales bancarias con una carpeta que contenga fotocopias de toda la documentación que te pedirán para determinar si eres idóneo o no para una hipoteca. Esta documentación variará sustancialmente en función de si eres trabajador por cuenta ajena o propia, pero siempre hay documentos comunes a ambos, tales como el DNI, la última declaración de la renta, extractos bancarios recientes, vida laboral, escrituras de otras propiedades, contrato de alquiler en caso de que se sea inquilino, contrato de arras en caso de haberse firmado, etc.

En el caso de los autónomos, te pedirán la declaración anual y los pagos trimestrales del IVA, así como los pagos a la Seguridad Social. Para los empleados por terceros, hay que tener a mano el contrato laboral, así como las últimas nóminas.

Publicado: 14 de Junio de 2018